Mariana negó con la cabeza.
—Eso es imposible.
Fue por su teléfono.
Buscó entre fotografías y se lo entregó.
Ahí estaban.
Dos transferencias.
$6,200 pesos cada una.
Ambas realizadas a la cuenta indicada por la administración.
Alejandro sintió frío.
La deuda no era de tres meses.
Al menos dos pagos habían desaparecido.
—¿Tiene el mensaje donde le dieron esta cuenta?
—Tengo todos.
Abrió WhatsApp.
La conversación estaba guardada bajo el nombre “Administración edificio”.
Alejandro comenzó a leer.
“Por instrucciones de Grupo Cárdenas, los pagos deberán realizarse en la nueva cuenta.”
Luego:
“Favor de no acudir directamente a oficinas centrales.”
Y después:
“Cualquier comunicación deberá hacerse exclusivamente con el licenciado Roberto Salgado.”
Alejandro dejó el teléfono sobre la mesa.
—¿Por qué guardó todo?
Mariana acarició distraídamente el cabello de Lucía.
—Porque cuando una persona tiene poco, aprende a guardar hasta el último recibo.