PARTE 2 / El millonario llegó furioso a cobrar tres meses de renta atrasada… pero al abrirse la puerta encontró a una niña de siete años cosiendo hasta lastimarse las manos, y lo que había debajo del colchón cambió por completo el motivo de su visita…

Alejandro reconoció el nombre de inmediato.

Era alguien en quien llevaba años confiando.

Y justo cuando empezó a leer lo que esa persona había hecho con Mariana y Lucía…

Mariana le arrebató la hoja.

—Antes de seguir leyendo —susurró—, necesito decirle por qué su empresa quería que mi hija y yo abandonáramos este departamento.

Alejandro sintió que el estómago se le cerraba.

Porque él jamás había ordenado desalojarlas.

Y alguien había usado su nombre para hacerlo.

—Antes de seguir leyendo —susurró Mariana—, necesito decirle por qué su empresa quería que mi hija y yo abandonáramos este departamento.

Alejandro no respondió.

Solo miró el documento que ella apretaba contra el pecho.

Lucía seguía sentada frente a la máquina de coser, observándolos con esos ojos enormes que parecían entender mucho más de lo que una niña de siete años debería entender.

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