PARTE 2 — EL TESTAMENTO QUE DESTRUYÓ LAS KARAMENTIRAS DE MI FAMILIA

Me detuve.

—¿Sobre qué?

Miró alrededor.

—Sobre la caja que mencionó el juez.

Sentí un escalofrío.

—¿Por qué te preocupa tanto?

Mi padre apretó la mandíbula.

—Porque tu abuelo no sabía lo que estaba haciendo cuando firmó aquellos documentos.

Lo observé en silencio.

Después respondí:

—Entonces tendrás que demostrarlo.

Aquella tarde regresé a la casa de campo.

Knox caminaba a mi lado mientras abría la vieja puerta.

El interior olía a madera húmeda y polvo.

Subí lentamente las escaleras hasta el antiguo estudio de mi abuelo.

El baúl seguía allí.

Cubierto con una manta.

Me arrodillé con dificultad y levanté la tapa.

Dentro encontré fotografías antiguas, cartas y una pequeña caja metálica.

Había también un sobre con mi nombre.

Para Evelyn. Cuando llegue el momento de conocer la verdad.

Mis manos comenzaron a temblar.

Abrí la carta.

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