La inversión de Harrell Global permaneció suspendida mientras se revisaban los documentos. Su consejo de administración contrató a especialistas independientes para examinar las cuentas.
La investigación encontró errores importantes en las previsiones financieras y operaciones que necesitaban una explicación detallada.
Algunas proyecciones habían sido presentadas como ingresos prácticamente asegurados cuando dependían de contratos todavía sin firmar.
La empresa tuvo que corregir sus informes y renegociar determinados compromisos.
Spencer no perdió todo de un día para otro.
La realidad fue menos dramática y mucho más difícil: reuniones interminables, socios que exigían respuestas, acreedores que pedían garantías y una reputación empresarial que ya no podía sostenerse solo con discursos elegantes.
Paisley, que había hablado de construir un futuro a su lado, dejó de acompañarlo a los eventos.
Cuando la prensa económica empezó a preguntar por los problemas de Conway Holdings, ella anunció que prefería mantener su vida privada fuera de los negocios.