El hombre que dejó de sonreír
A las 9:06 de la noche, Raymond Harrell terminó su discurso.
Los invitados aplaudieron mientras él descendía del escenario.
Spencer aprovechó la oportunidad y se acercó inmediatamente.
—Señor Harrell, es un honor conocerlo. Soy Spencer Conway, director ejecutivo de Conway Holdings.
Raymond lo miró.
No le tendió la mano.
—Lo sé.
Spencer interpretó aquellas palabras como una señal de que su nombre comenzaba a ser conocido en los círculos adecuados.
—He seguido de cerca sus inversiones. Creo que nuestras compañías podrían desarrollar una alianza extraordinaria.
—¿De verdad?
—Sin duda. Tengo una propuesta que podría interesarle.
Raymond tomó una carpeta que uno de sus asistentes llevaba consigo.
—Curioso. Yo también tengo algo que me gustaría discutir con usted.
Spencer sonrió con entusiasmo.
—Estoy a su disposición.
Entonces se abrieron las puertas principales del salón.