—La llamada se realizó desde una línea asociada a una oficina corporativa. La misma oficina desde la que se autorizó la transferencia a la
empresa de seguridad.
Darlene se puso de pie.
—La oficina de Victor.
Nadie dijo nada.
Porque una sospecha acababa de convertirse en algo mucho más serio.
## La visita que nunca esperé
Dos días después, mientras los abogados preparaban las pruebas para entregarlas a las autoridades, recibí una llamada de un número desconocido.
Contesté sin hablar.
—Blake —dijo una voz masculina—. Tenemos que conversar.
Reconocí la voz de inmediato.
Victor Stanley.
—No tengo nada que hablar contigo.
—Sé que estás con Darlene y con la niña.
Miré a Abigail, que estaba sentada en el suelo coloreando una mariposa.
Mi cuerpo entero se tensó.
—Si vuelves a acercarte a mi hija, llamaré a la policía.
Victor soltó una risa seca.