Julián Barragán llegó al hospital cuarenta minutos después.
—Primero sobrevivimos —dijo—. Después protegemos el patrimonio.
Aquella misma noche comenzaron estudios adicionales.
Y ocurrió algo que Valeria no había previsto.
El estado de Ernesto empezó a estabilizarse.
A la mañana siguiente, Valeria apareció con Iván.
Entró interpretando perfectamente su papel.
—Mi amor…
Ernesto permaneció inmóvil.
Ella creyó que seguía demasiado débil para responder.
—¿Cuánto le queda? —preguntó al médico.
—Estamos reevaluando su condición.
No venía solo.
Había avisado discretamente al equipo médico responsable de Ernesto y solicitado que cualquier decisión legal se realizara únicamente después de confirmar que su cliente estaba consciente y comprendía lo que firmaba.
Cuando los médicos revisaron su tratamiento, aparecieron inconsistencias que exigían análisis inmediatos.Ernesto entregó la grabación.