PARTE”2

.Khalid permaneció de pie.

—He decidido que esta familia necesita escuchar la verdad.

Omar se levantó.

—Padre, no hay nada que discutir. Esa mujer te ha engañado.

Khalid lo miró.

—Siéntate.

Omar obedeció de mala gana.

El médico abrió una carpeta.

—He revisado el historial clínico del señor Al-Rashid. Hace veinte años tuvo una afección que redujo considerablemente su fertilidad. Sin embargo, nunca fue declarado completamente estéril.

Samira palideció.

Fátima comenzó a murmurar.

Khalid me miró.

—Amina, ¿aceptarías realizar una prueba de paternidad cuando el médico determine que sea adecuado?

—Sí. No tengo nada que ocultar.

El médico explicó que existían pruebas prenatales no invasivas que podían realizarse mediante una muestra de sangre materna y una muestra del posible padre, siempre bajo supervisión médica y con las garantías necesarias.

Khalid asintió.

—Lo haremos.

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