Lo abrí.
El mensaje era formal.
Educado.
No había amenaza.
Pedía una reunión.
Mencionaba cambios ocurridos tras la muerte de Jack.
Solicitaba revisar ciertas cláusulas del préstamo.
Mara leyó por encima de mi hombro.
—¿Eso es normal?
—Podría serlo.
—Otra vez “podría”.
—Claire, precisamente eso es lo importante. No conviertas cada coincidencia en prueba sólo porque ahora tienes miedo.
Me apoyé contra el respaldo.
Necesitaba escuchar eso también.
El miedo podía volver sospechoso todo.
Y si Jack había pasado sus últimos meses buscando hechos, yo no iba a traicionarlo reemplazándolos con imaginación.
—Entonces revisamos.
—Sí.
Pasamos las siguientes dos horas organizando la documentación.
Lucy regresó dos veces.
La primera para mostrarme un dibujo.
Había hecho cuatro personas.
Ella.
Yo.
Jack.
Y una figura pequeña junto a mi barriga.
—Ésta es mi hermanita.
La abracé.