SU ESPOSA LE QUITABA LA TARJETA Y SOLO LE DABA 20 PESOS… ÉL LA LLAMÓ TACAÑA, HASTA QUE ABRIÓ EL SOBRE QUE ELLA ESCONDIÓ POR 5 AÑOS

La comida se enfrió sobre la mesa.

Cocina y comedor

El flan empezó a aguadarse.

El refresco perdió gas.

Nada de eso importó.

Durante varios minutos, solo existieron ellos 2, abrazados en la  cocina de una casa rentada que ya no parecía cárcel, sino despedida.

—Soy un idiota —dijo Martín entre lágrimas—. Te acusé de cosas horribles.

Diccionarios y enciclopedias

—Sí —respondió Maribel, sin endulzarlo.

Él la miró, sorprendido.

Ella respiró hondo.

—Sí fuiste injusto. Sí me dolió. Sí muchas noches pensé en dejar de intentarlo. No soy de piedra, Martín.

Él agachó la cabeza.

Ese fue el golpe más fuerte.

No la escritura.

No el terreno.

No el plano.

Fue entender que Maribel no era una santa de novela que aguantaba sin sentir.

Era una mujer cansada que había elegido quedarse, incluso cuando su propio esposo la hacía sentir sola.

Diccionarios y enciclopedias

—No quiero que me pidas perdón solo hoy —dijo ella—. Quiero que cambies.

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