La investigación reveló que doña Teresa había transferido trescientos ochenta y seis mil pesos a cuentas de Rogelio y de su hijo mayor. El muchacho había usado parte del dinero para pagar una camioneta y apuestas deportivas.
Mariana decidió no retirar la denuncia, pero tampoco pidió prisión preventiva. Quería protección, devolución del dinero y que quedaría un antecedente legal.
Un juez dictó una orden que prohibía a mi madre ya Rogelio acercarse a ella oa Valentina. Rogelio vendió la camioneta y comenzó a devolver lo sustraído. La falsificación quedó bajo proceso, y el supuesto psicólogo resultó ser un conocido suyo que nunca había evaluado a Mariana.
La justicia no borró el daño, pero puso un límite que nadie en la familia volvió a cuestionar.
Yo pedí seis meses de licencia en la dirección general. Mariana y Valentina, en aquel momento, me necesitaban presente.