—Me preguntó si era posible tener dos papás.
Arturo dejó de respirar.
Elena continuó:
—Me dijo que ella siempre tendría a Diego como su papá, pero que sentía que tú también eras su papá aquí.
Arturo miró a la niña junto a la fuente.
—¿Qué le dijiste?
—Que querer a una persona nueva no significa querer menos a quien ya no está.
Una lágrima bajó por la mejilla de Arturo.
Elena le tocó el rostro.
—Y también le dije que yo te amo.
Arturo la abrazó.
Lucía los vio desde lejos.
—¡Por fin!
Ambos se separaron sorprendidos.
Lucía caminó hacia ellos.
—¿Por fin qué? —preguntó Elena.
—Nada.
—Lucía.
—Nada.
Arturo empezó a reír.
Se casaron la primavera siguiente.
Fue una ceremonia pequeña.
Sin cientos de invitados.
Sin prensa.
Sin lujos innecesarios.
Lucía llevó flores y estuvo sonriendo casi todo el tiempo.