Elena apretó los labios.
Durante varios segundos luchó contra las lágrimas.
Finalmente perdió.
—Lo siento.
Se secó rápidamente la cara.
—No suelo hacer esto.
—Siéntese.
Arturo señaló el asiento frente a él.
—Solo si quiere.
Elena dudó.
Después se sentó con Lucía a su lado.
Durante casi un minuto nadie dijo nada.
Finalmente Elena habló.
—Mi esposo murió hace once meses.
Arturo dejó de moverse.
—Lo siento mucho.
—Se llamaba Diego. Tenía 33 años.
Lucía miró hacia abajo.
Elena le acarició el cabello.
—Todo ocurrió muy rápido. Después de eso intenté seguir trabajando y mantener nuestra casa. Durante algunos meses parecía que íbamos a conseguirlo.
Respiró hondo.
—Pero hace tres semanas perdí mi empleo.
La pequeña empresa donde trabajaba había reducido personal.
Elena llevaba días buscando otra oportunidad.
Había enviado solicitudes.
Había llamado a conocidos.