Pero nunca regresó.
Durante el divorcio, Lucía rechazó la mansión, los automóviles y la suma millonaria que los abogados de Alejandro le ofrecieron. Solo pidió una cantidad modesta y algunas pertenencias personales. Él interpretó aquello como otro acto de orgullo.
Con el tiempo dejó de preguntar por ella. Se convenció de que ambos habían tomado caminos diferentes y que remover el pasado no servía de nada.
Sin embargo, todo cambió cuando recibió una carta escrita a mano.
El sobre no tenía remitente. Dentro encontró una fotografía de Lucía frente a aquella casa y una breve frase:
“Antes de juzgarla otra vez, pregúntale qué ocurrió la noche en que te fuiste”.
Alejandro reconoció inmediatamente la letra. Pertenecía a Clara, la hermana mayor de Lucía. Intentó llamarla, pero el número ya no estaba disponible. Después de varios días de inquietud, contrató a una persona para localizar la dirección de su exesposa.