El Departamento de Agricultura de Estados Unidos incluye a Morus nigra entre los alimentos analizados por su contenido de flavonoides, incluida la quercetina.
Además, diferentes investigaciones de laboratorio y estudios con animales han observado posibles efectos antioxidantes y metabólicos relacionados con componentes de la morera. Sin embargo, una revisión científica específicamente dedicada al consumo de su fruto advierte que los estudios de intervención realizados en humanos siguen siendo limitados.
Por eso, hablar de una “fruta que puede salvarnos la vida” va mucho más allá de lo que la evidencia permite afirmar.
Antocianinas: uno de sus componentes más estudiados
Las moras de color oscuro destacan especialmente por sus antocianinas.
Guía alimentación saludable
Estos compuestos forman parte de los polifenoles y están siendo estudiados por su relación con distintos indicadores de salud cardiovascular y metabólica.
Una revisión científica sobre las diferentes especies de Morus confirma que las moras negras contienen antocianinas, flavonoles y ácidos fenólicos.