Una madre devolvió la leche de su bebé por falta de dinero… y un desconocido cambió sus vidas para siempre

Cada año, en la fecha en que se conocieron, él y Mariana compraban fórmula infantil, pañales y alimentos básicos para entregarlos discretamente a lugares donde pudieran ser útiles.

Nunca olvidaron aquella primera lata.

Una noche, mientras veían a las niñas jugar, Mariana preguntó:

—¿Alguna vez piensas qué habría pasado si no me hubieras llamado cuando salía del supermercado?

Alejandro respiró hondo.

—Sí.

—¿Y?

—Habría vuelto a casa.

La miró.

—Habría calentado esa cena. Habría servido un vaso de whisky. Al día siguiente habría ido a trabajar.

—¿Y después?

—Lo mismo.

Alejandro observó a sus hijas.

—Probablemente habría sobrevivido muchos años así.

Hizo una pausa.

—Pero sobrevivir y vivir no son exactamente lo mismo.

Mariana apoyó la cabeza en su hombro.

—Yo habría encontrado alguna manera de seguir adelante.

—Lo sé.

—Pero habría sido mucho más difícil.

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