La fila avanzó.
Sofía empujó el carrito unos pasos y volvió a mirar hacia las otras cajas.
Había una madre contando monedas.
Un hombre mayor revisando cuidadosamente el precio de varios productos.
Una pareja joven devolviendo algo al estante después de mirar su cartera.
Sofía volvió la cabeza hacia Alejandro.
—Papá…
—¿Sí?
—¿Todavía te fijas?
Alejandro entendió inmediatamente.
Miró alrededor como había aprendido a hacerlo aquella noche, muchos años atrás.
No buscando problemas que resolver.
No buscando personas a quienes salvar.
Simplemente mirando.
Prestando atención.
—Siempre —respondió.
Sofía sonrió.
Y juntos siguieron avanzando hacia la caja.