—El pasado rara vez llega solo.
Aquella frase lo persiguió durante días.
5 noches después, incapaz de dormir, Alejandro buscó el nombre de Carmen en internet. Encontró su perfil como pediatra en un hospital de Guadalajara, varios reconocimientos y una fotografía antigua de una ceremonia médica.
Leyó el pie de foto 2 veces.
“Carmen Ortega, pediatra y madre de trillizos”.
Alejandro sintió que se le endurecían las manos.
Trillizos.
La fecha de la publicación, la edad aproximada de los niños y el momento de su ruptura encajaban demasiado bien.
Entonces recordó que Carmen había confirmado su asistencia a la boda con 3 acompañantes.
Y, por primera vez en 6 años, Alejandro dejó de preguntarse qué había perdido Carmen al abandonarlo.
Empezó a preguntarse qué le habían ocultado a él.
PARTE 2
Alejandro llegó al departamento de Sofía cerca de medianoche con una sola pregunta atravesándole el pecho.