—¿Carmen tuvo hijos míos?
Sofía no respondió de inmediato. Lo invitó a sentarse, le ofreció whisky y habló de coincidencias, fechas imprecisas y posibilidades. Alejandro la conocía demasiado bien: cuanto más tranquila parecía, más estaba escondiendo.
—Durante años controlaste mi correspondencia, mis llamadas y hasta quién entraba a mi oficina —dijo—. Si Carmen intentó buscarme, tú lo sabrías.
Sofía sostuvo su mirada unos segundos. Después caminó hasta su estudio y regresó con una carpeta gruesa.
Alejandro sintió miedo antes de abrirla.
Había correos impresos, sobres cerrados, fotografías y copias de mensajes enviados durante años. En una imagen aparecían 3 bebés idénticos. En otra, los mismos niños celebraban un cumpleaños. Debajo de todo encontró una ecografía fechada pocas semanas después de su separación.
—¿Qué hiciste? —preguntó.
Sofía se defendió sin elevar la voz. Dijo que Nébula apenas sobrevivía entonces, que los inversionistas desconfiaban de cualquier escándalo, que él estaba obsesionado con salvar la empresa y habría abandonado todo al saber que sería padre.