una traición no convierte automáticamente cualquier venganza en algo correcto.
Por eso, cuando miro a Lucía, no quiero enseñarle a destruir a quien la lastime.
Quiero enseñarle algo que yo aprendí demasiado tarde:
que nunca entregue su vida, su dinero, su voz ni su futuro a otra persona solo porque la ama.
Hoy Laboratorios Salgado vuelve a crecer.
En el vestíbulo principal hay dos fotografías.
La de mi padre.
Y la de mi madre.
Debajo mandé colocar una frase sencilla:
“Lo que otros intenten arrebatarte puede recuperarse. Lo que no debes perder jamás es a ti misma.”
A veces me quedo mirándola.
Luego entro a mi oficina, donde siempre hay juguetes de Lucía tirados junto al escritorio, reportes financieros encima de carpetas de colores y una fotografía de las dos enmarcada junto a la ventana.
No tengo el matrimonio perfecto.