Volví de la farmacia y encontré a mi esposo sin vida en la bañera; apenas 24 horas después, ya tenía su certificado de defunción entre las manos. “Quiero hacer todo correctamente”, le dije al funcionario mientras entregaba los documentos. Pero cuando revisaron lo que había dejado a mi nombre, apareció una cifra que me obligó a contar los ceros tres veces.

una traición no convierte automáticamente cualquier venganza en algo correcto.

Por eso, cuando miro a Lucía, no quiero enseñarle a destruir a quien la lastime.

Quiero enseñarle algo que yo aprendí demasiado tarde:

que nunca entregue su vida, su dinero, su voz ni su futuro a otra persona solo porque la ama.

Hoy Laboratorios Salgado vuelve a crecer.

En el vestíbulo principal hay dos fotografías.

La de mi padre.

Y la de mi madre.

Debajo mandé colocar una frase sencilla:

“Lo que otros intenten arrebatarte puede recuperarse. Lo que no debes perder jamás es a ti misma.”

A veces me quedo mirándola.

Luego entro a mi oficina, donde siempre hay juguetes de Lucía tirados junto al escritorio, reportes financieros encima de carpetas de colores y una fotografía de las dos enmarcada junto a la ventana.

No tengo el matrimonio perfecto.

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