—Señora Salcedo —dijo—, hay algo sobre ese niño que usted necesita saber.
PARTE 3
Pensé que ya había visto lo peor de la traición. Me equivocaba.
La fotografía mostraba a Claudia en una habitación de hospital, con un recién nacido envuelto en una cobija azul. Detrás, sonriendo como si fuera el hombre más feliz del mundo, estaba Alejandro.
La fecha impresa en la esquina correspondía a cuatro meses atrás, justo cuando él me había dicho que viajaría a Monterrey para cerrar un contrato.
—No sabemos todavía quién es el menor —aclaró el investigador—. La dirección podría ayudarnos a localizar a su familia.
Apreté la fotografía sin contestar.
Alejandro siempre dijo que no quería hijos porque interrumpirían nuestros planes. Yo le creí. Mientras tanto, él había formado otra familia con el dinero de mi negocio.