Había intentado sacar a Mateo antes de la hora.
Y cuando la escuela le dijo que debía esperar a las autoridades debido al procedimiento abierto, salió corriendo.
Entonces supe que ya no estaba enfrentándome solamente a dos padres irresponsables.
Estaba enfrentándome a dos personas acorraladas, aterradas de perder su reputación, su dinero y su hijo.
Y todavía no sabían cuál era la prueba más devastadora que el banco acababa de entregarme.
PARTE 3
El historial bancario ocupaba decenas de páginas.
No eran 180,000 pesos.
Después de sumar retiros, transferencias y cargos vinculados con la cuenta, la cantidad superaba los 216,000 pesos.
Encontré pagos realizados directamente a una tarjeta de Daniela, retiros antes de vacaciones de Alejandro y movimientos efectuados durante años en fechas que coincidían con aquellos martes y viernes en que Mateo se quedaba solo.
Llevé todo a la licenciada Patricia.