Alejandro bajó la cabeza.
Por primera vez dijo:
—Quiero pedirle perdón.
—Tal vez algún día Mateo decida escuchar ese perdón. Pero no lo harás para sentirte mejor tú. Será cuando los profesionales consideren que no representa un daño para él.
La reunión no decidió por sí sola la patria potestad; eso correspondía al juez. Sin embargo, ambos aceptaron no impugnar que Mateo continuara provisionalmente bajo mi cuidado y firmaron un convenio para restituir el dinero, sujeto a la revisión correspondiente.
Meses después llegó la audiencia decisiva.
Yo llevaba una carpeta enorme.
Ya casi no hacía falta abrirla.
Había informes de la escuela, valoraciones psicológicas, registros de ubicación, fotografías, estados bancarios y el reporte de protección infantil.
El juez escuchó a todos.
También escuchó a Mateo mediante personal especializado, sin colocarlo frente a sus padres.