Chapter 2: LAKA RAVERDADERA DUEÑA DEL IMPERIO

—¿Cómo se llama la empresa? —pregunté.

—Quinn Lane. Figura como consultora. Los contratos que presentaron son de una página y no describen un trabajo que alguien pueda enseñar. El dinero salió. El trabajo no aparece. Con eso basta para que la junta los siente en una sala. No necesito que usted entienda el truco. Necesito que no firme nada nuevo.

Richard sirvió café.

—Dominic anunciará hoy que Evelyn está confusa. Lo hará antes del mediodía.

—Entonces Evelyn habla a las once, en mi despacho, con dos periodistas de economía y ninguno de crónica rosa —dijo Helena—. Frases cortas. El fideicomiso confirma su presidencia. La auditoría sigue. El divorcio se tramita sin ceder la casa ni las acciones. Y nadie opina del vestido rojo de la señorita Quinn.

Me habría reído si no hubiera tenido miedo.

El miedo cambió de forma a las ocho y veinte, cuando el conserje del edificio, un hombre que durante años me había llamado señora Vale, me escribió una línea: «Su hermana está en el piso. Dice que usted le dio permiso. El cerrajero ya se fue. Hay cajas en el vestíbulo.»

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *