Chapter 2: LOS HIJOS QUE EL CORONEL NEGÓ

Los niños no quisieron separarse. Empujamos las camas hasta que cupieron los cuatro en una sola pieza, con las maletas de mano al pie. Olivia seguía guardando la estrella de cristal en el bolsillo del abrigo. Se la pedí con cuidado.

—Esto no es nuestro —dije—. Mañana lo devolvemos al árbol.

—Él nos miró como si tampoco fuéramos suyos —respondió ella, y no supe si hablaba de Vance o de Daniel.

Daniel oyó la frase desde la puerta. No se defendió. Se quitó la chaqueta del uniforme, la dobló sobre una silla y se quedó en camisa, más joven y más cansado.

—Puedo contarles lo que sé —dijo—. Sin la parte que les dé miedo para nada. Si su madre dice que pare, paro.

Noah se sentó con las piernas cruzadas.

—Empieza por los seis meses —pidió—. La señora rubia dijo que tenías fotos. Quiero saber si nos viste y te diste la vuelta.

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