A veces el enemigo no entra por la puerta de servicio.
A veces se sienta en la mesa principal, sonríe bonito y te toma la mano mientras destruye lo único que de verdad importa.
A veces el enemigo no entra por la puerta de servicio.
A veces se sienta en la mesa principal, sonríe bonito y te toma la mano mientras destruye lo único que de verdad importa.