Parecía envejecido veinte años.
—Concejal Alberto Flores, queda detenido por corrupción, lavado de dinero, fraude en contratos públicos y conspiración para obstruir investigaciones.
Alberto se levantó.
—Soy representante electo. Tengo inmunidad.
El fiscal Montes lo miró sin emoción.
—Ningún cargo pone a nadie por encima de la ley.
Las esposas cerraron.
Clic.
El mismo sonido que don Manuel había escuchado una hora antes.
Pero esta vez no humillaba a un inocente.
Esta vez pesaba sobre los culpables.
Cuando los sacaron de la comisaría, medio pueblo estaba fuera.
Los testigos del parque.
Vecinos.
Reporteros locales.
Familias enteras.
La niña de cinco años estaba sobre los hombros de su madre.
Al ver a don Manuel libre, señaló con la mano.
—Mamá, mira. El señor bueno está bien. El policía malo no ganó.
Su madre lloró.
—Sí, cariño. No ganó.