El policía humilló a un abuelo en el parque sin saber que estaba tocando al hombre equivocado

Los aplausos empezaron tímidos.

Luego crecieron.

No eran aplausos de fiesta.

Eran de alivio.

De rabia contenida.

De gente que, por una vez, veía consecuencias.

Un periodista preguntó:

—Director Rivas, ¿qué mensaje deja esto?

Don Manuel miró a las cámaras.

A los vecinos.

A las víctimas.

A los agentes buenos que habían tenido miedo durante años.

—El poder sin control se pudre. Hoy hubo justicia, sí. Pero no debería hacer falta que arresten a un director nacional para que alguien escuche a veintitrés víctimas.

Nadie habló.

—La responsabilidad no puede ser excepcional. Tiene que ser automática. Graben cuando vean un abuso. Hablen cuando algo esté mal. Exijan más a quienes llevan uniforme, placa o cargo público. La autoridad no hace buena a una persona. Sus actos sí.

Tomás, María, Luis y Jaime se quedaron a su lado.

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