—¿Qué es esto?
—Una propuesta para resolver nuestra separación.
Rodrigo la miró.
—¿Separación?
Mariana abrió su teléfono y reprodujo apenas unos segundos del video.
Fernanda entrando al dormitorio.
Rodrigo la besaba.
Mariana lo detuvo.
—Tengo el resto.
Rodrigo quedó completamente inmóvil.
—Yo puedo explicarlo.
—Entonces explícame cómo una relación que aparece todos los jueves durante semanas puede ser un accidente.
—Mariana…
—Explícame por qué convenciste a tu madre de fingir que seguía paralizada.
Rodrigo se llevó las manos a la cabeza.
—Fue una estupidez.
—Explícame el poder notarial.
Él levantó la mirada.
Ahí apareció el miedo verdadero.
—¿Qué poder?
—El que querías hacerme firmar para encargarte de vender el departamento mientras yo estaba tan agotada que apenas podía mantenerme despierta.
Rodrigo guardó silencio.
Mariana comprendió entonces que ya no sentía amor por él.
Ni siquiera odio.
El hombre sentado frente a ella parecía un desconocido.