Compró una prueba camino al trabajo.
No se atrevió a usarla hasta la noche.
Dos líneas.
Mariana se quedó sentada en el borde de la bañera durante mucho tiempo.
Estaba embarazada.
La noticia que meses atrás habría celebrado abrazada a Rodrigo llegó ahora acompañada de miedo.
Lloró.
No porque no quisiera al bebé.
Lo había deseado durante años.
Lloró porque el futuro que había imaginado para ese hijo ya no existía.
Al día siguiente llamó a Lucía.
—Estoy embarazada.
Hubo un silencio breve.
—Entonces tenemos que modificar algunas cosas.
—¿Tengo que decírselo?
—El bebé también tiene derechos, Mariana. Lo vamos a hacer correctamente.
Eso fue exactamente lo que hicieron.
La noticia llegó a Rodrigo por medio de los abogados.
Su primera reacción fue pedir hablar con Mariana.
Ella aceptó únicamente en presencia de Lucía.
Rodrigo llegó pálido.