Al final de la reunión, el abogado se volvió hacia Trevor, bajó la voz y le habló con la franqueza que se reserva para los clientes que están a punto de cometer un error grave. Le advirtió que, si presentaba la demanda, el video llegaría al juez y también a la empresa donde trabaja, porque una vez iniciado un proceso judicial, las pruebas dejarían de ser un asunto privado. Le explicó que la reputación profesional de Trevor, sus relaciones en River Oaks y su futuro laboral quedarían expuestos a una historia que ningún comunicado podría suavizar. Trevor palideció, porque hasta entonces había pensado en la demanda como una herramienta de presión, no como una puerta que se abriría en ambas direcciones. Yo no añadí ninguna amenaza, porque no la necesitaba, y salí del despacho con la certeza de que los documentos y la verdad habían hecho su trabajo. El abogado le advirtió a Trevor que, si presentaba la demanda, el video llegaría al juez y también a la empresa donde trabaja.Parte 5. La negociación secreta de Kristen
La casa que nunca fue suya