Me llamaron estéril después de 8 años de relación, mi novio eligió a otra y su familia me humilló durante la boda. Yo no grité; guardé el informe médico y me marché. Cuando mi jefe dijo: “Mi hijo tiene el mismo problema, quizá deberían casarse”, acepté conocerlo. Cinco meses después estaba embarazada de trillizos…

—Precisamente porque vienen tres necesito estudiar tres veces más.

Fue la primera vez en semanas que ella se rió hasta llorar.

Una noche, mientras acomodaban tres cunas, Alejandro encontró guardado en una caja uno de los pequeños papeles que Valeria solía pegar en el refrigerador durante los primeros meses de matrimonio.

“Hace frío. Llévate chamarra.”

Él lo sostuvo entre los dedos.

—Los guardé todos.

Valeria lo miró sorprendida.

—¿Por qué?

Alejandro sonrió.

—Porque durante mucho tiempo nadie se preocupaba por si yo tenía frío.

Aquella respuesta terminó de derribar algo dentro de ella.

Se acercó y lo abrazó.

No fue el abrazo de una esposa cumpliendo un contrato.

Fue el de dos personas que finalmente entendían que habían dejado de acompañarse por obligación.

A las treinta y cinco semanas, Valeria comenzó con contracciones.

La llevaron de inmediato a una clínica especializada.

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