La saqué.
Pesaba más de lo que esperaba.
Tenía una pequeña cerradura.
Y encima había una nota escrita con la letra de mi padre.
Mi nombre.
**DANIELA.**
Sentí que se me aflojaban las piernas.
Abrí la caja.
Había documentos.
Fotografías.
Dos teléfonos antiguos.
Una memoria USB.
Y un sobre sellado.
Lo abrí con manos temblorosas.
La primera hoja era un contrato de compraventa.
La segunda era una copia de una escritura.
La tercera me dejó sin respiración.
Era un documento de una cuenta bancaria.
A nombre de una empresa que no reconocía.
Pero debajo aparecía el nombre de Mauricio.
Mi esposo.
Me quedé inmóvil.
—Mamá…
Ella se acercó.
—¿Qué dice?
Le entregué el documento.
Mi madre comenzó a leer.
Su rostro cambió.
—No…
—¿Qué pasa?
Ella levantó los ojos.
—Esta empresa pertenecía a tu padre.
Volví a mirar el papel.