Mi esposo pasó nuestro tercer aniversario comprándole un bikini de casi 8.000 pesos a mi mejor amiga. Él me pidió: “Déjame explicarte”, pero yo solo respondí: “Ya entendí suficiente”. Volví a casa, llamé a una abogada y le mostré una firma falsa escondida en unos documentos familiares. Tres horas después, su familia entera llegó… y su miedo confirmó que el secreto era mucho mayor.

—Ximena —dije cuando contestó—. Creo que necesito que veas algo.

Y lo que me explicó durante los siguientes veinte minutos hizo que comprendiera que el engaño de Ricardo apenas era el principio.

No podía creer lo que estaba a punto de pasar…

PARTE 2

Ricardo llegó a casa poco después de las diez de la noche.

Yo seguía sentada en la cocina.

—Mariana, déjame explicarte.

—Primero dime cuánto tiempo.

Guardó silencio.

—¿Cuánto tiempo llevas con Laura?

Se quitó lentamente el saco.

—Desde diciembre… más o menos.

Diez meses.

Diez meses entrando a nuestra casa, comiendo conmigo, preguntándome cómo estaba mientras probablemente esperaba que yo saliera para escribirle a mi esposo.

—¿El viaje a Monterrey?

Ricardo bajó la mirada.

Eso respondió todo.

—No fue planeado —murmuró—. Laura estaba pasando por un momento difícil y…

—No necesito escuchar cómo convertiste una infidelidad de diez meses en un acto de solidaridad.

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