No necesité reproducir el video.
Verónica comprendió.
—Javier…
—La miraste.
—Rodrigo estaba fuera de control.
—La miraste.
—Pensé que se detendría.
—Y cerraste la cortina.
Verónica comenzó a llorar.
Yo no sentí satisfacción.
Solo cansancio.
Aquella misma tarde Rodrigo y Esteban aparecieron acompañados por 2 abogados.
Rodrigo sonrió cuando me vio.
—Hablemos como hombres.
No respondí.
—Dime cuánto quieres.
Entonces una puerta lateral se abrió.
Salieron 4 agentes de investigación.
Detrás de ellos estaba Renata.
Rodrigo dejó de sonreír.
—¿Qué haces aquí?
Renata retrocedió medio paso.
Después levantó la cabeza.
—Lo que tú nunca hiciste.
Rodrigo apretó los dientes.
—Súbete al coche.
—Voy a decir la verdad.
Esteban intentó dirigirse hacia las escaleras.
No llegó.
2 agentes lo interceptaron.
A Rodrigo le colocaron las esposas frente a su propia hija.