Del vivero.
De Mariana trabajando cubierta de tierra.
Alguien llevaba semanas observándola.
Pero lo peor apareció en la última hoja.
Rodrigo no solo quería recuperar a su hija.
Ya había iniciado movimientos para llevársela a Ciudad de México cuanto antes.
Y Mariana todavía no sabía la verdadera razón.
PARTE 3
Rodrigo llegó dos días después acompañado de Camila.
No avisó.
Mariana estaba trabajando en la antigua casa de su madre, que ya no utilizaba como vivienda, sino como vivero y bodega.
Escuchó un claxon frente al portón.
Cuando salió, vio a su exmarido apoyado contra una camioneta nueva.
Camila permanecía dentro.
Rodrigo recorrió con la mirada el overol manchado de tierra de Mariana, sus botas y las charolas de plantas acomodadas bajo la sombra.
—Entonces sí terminaste viviendo así.
Mariana cruzó los brazos.
—¿Así cómo?
—Pues… aquí. En esta casa.