No le dije a mi mejor amigo que me iba cinco años porque me a-cu-só de pla-gio para proteger a otra mujer

No en persona.

Recibí un correo.

«Doctora Ferrer:

No sé si recuerda este correo. Soy Camila Ríos.

He pensado durante años en escribirle».

Casi lo borré.

Seguí leyendo.

«No quiero pedirle que retire nada ni que cambie su opinión sobre mí.

Solo quiero reconocer algo.

Copié sus archivos.

Primero fueron notas.

Después datos.

Al principio me convencí de que solo estaba aprendiendo de usted.

Después empecé a utilizar fragmentos porque sentía que jamás estaría a la altura.

Cuando Adrián comenzó a ayudarme, me 

di cuenta de que confiaba en mí.

Y también me di cuenta de que usted era importante para él.

Sentí celos.

No porque yo estuviera enamorada de él al principio, sino porque cada vez que hablaba de usted parecía conocer un idioma al que yo no tenía acceso.

Después empecé a querer que me eligiera a mí.

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