El dinero había sido utilizado para pagar deudas de Rebeca y para invertir en un supuesto negocio inmobiliario que había fracasado.
La última página contenía una sola frase escrita a mano por Valeria.
“Creíste que no veía nada. Lo vi todo.”
Alejandro dejó caer la carpeta.
—Nos va a meter a la cárcel.
Rebeca retrocedió.
—No digas tonterías. Eres su esposo. Lo arreglarás.
—¡Me denunció por agresión! ¡Tiene pruebas del fraude!
—Entonces ve por ella y haz que retire la denuncia.
Alejandro miró el rostro de su hermana.
Durante años había resuelto todos sus problemas.
Había mentido por ella.
Había utilizado dinero de Valeria para salvarla.
Había falsificado documentos.
Y esa mañana había atacado a su esposa porque Rebeca quería hacer una compra.
Pero por primera vez comprendió que quizá su hermana no estaba preocupada por él.