PARTE 2 / Durante el desayuno, mi esposo me arrojó café hirviendo al rostro porque me negué a darle mi tarjeta bancaria a su hermana. Me dijo: “O obedeces o te vas”. Fui al hospital, guardé el informe médico y, al regresar, dejé mi anillo de bodas sobre la mesa… sin imaginar lo que él encontraría después

La sala estaba casi vacía.

Faltaban los cuadros.

Faltaban las plantas.

Faltaba la computadora de Valeria.

Incluso había desaparecido la cafetera.

—¿Qué hizo esa loca? —murmuró Rebeca.

Alejandro caminó hasta la mesa.

Entonces vio el anillo.

Su sonrisa desapareció.

Junto al anillo estaba el informe médico con fotografías de la quemadura y un número de denuncia.

Pero fue la carpeta negra lo que hizo que se quedara inmóvil.

En la portada había una etiqueta blanca.

“Para Alejandro Salazar”.

Rebeca se acercó por detrás.

—Ábrela.

Alejandro retiró la liga que mantenía cerrada la carpeta.

Dentro encontró copias de movimientos bancarios, contratos, capturas de pantalla y fotografías.

La primera hoja mostraba transferencias realizadas desde una cuenta empresarial perteneciente a Valeria.

Doscientos mil pesos enviados a una cuenta a nombre de Rebeca Salazar.

Después, ciento veinte mil.

Luego ochenta y cinco mil.

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