Pero entonces su teléfono sonó.
Era Nikola.
Ivana contestó.
Escuchó durante varios segundos.
Su rostro perdió todo el color.
—¿Está seguro?
Ana sintió un escalofrío.
La abogada colgó lentamente.
—Ana, encontraron algo más en la bodega.
—¿Qué?
Ivana respiró profundamente.
—Una segunda caja.
—¿Qué había dentro?
—Documentos recientes.
Ana frunció el ceño.
—¿Recientes?
—Sí. Algunos tienen menos de seis meses.
Sintió que el corazón se le detenía.
—Pero Elena desapareció hace décadas.
Ivana asintió.
—Exactamente.
Después colocó una fotografía sobre la mesa.
Mostraba un sobre blanco.
En el frente había un nombre escrito a mano.
ANA PETROVIĆ.
Ana dejó de respirar.
—¿Mi nombre?
Ivana asintió.
—Y dentro había una carta fechada dos semanas antes de que muriera tu esposo.
Las manos de Ana comenzaron a temblar.
—Eso es imposible.
La abogada abrió la copia del documento.
La primera línea decía: