Que su bebé nacería sin abuelos, sin raíces y sin una historia que contar.
Y ahora descubría que aquella casa abandonada podía estar relacionada con su propia sangre.
Pero Ivana levantó una mano.
—Todavía necesitamos comprobarlo mediante documentos y, si corresponde, pruebas de parentesco.
Ana asintió entre lágrimas.
—Lo entiendo.
Entonces la abogada abrió el último documento del expediente.
Su expresión cambió.
—Hay algo más.
Ana levantó la mirada.
—¿Qué?
—Elena dejó un testamento.
Su corazón se aceleró.
—¿Qué dice?
Ivana comenzó a leer.
«Dejo mis bienes legítimamente disponibles a mi hija Katarina y, en caso de que ella haya fallecido, a sus descendientes, conforme a las disposiciones legales aplicables».
Ana se quedó sin aliento.
—¿Eso significa que…?
Ivana la interrumpió suavemente.
—Significa que tenemos que verificar si el testamento es válido y qué bienes formaban parte