PARTE 2: La fotografía que Claire nunca le había mostrado

Abrí el cuaderno.

“¿Por cuál empezamos?”

Parpadeó.

“¿Hoy?”

“Sí. Hoy.”

“Pero tu tren…”

“Se irá sin mí.”

Por un momento no dijo nada.

Luego le tembló un poco la boca.

No lloró.

Pero en sus ojos volvió una luz que yo no veía desde hacía años.

Leí una línea.

“Sopa de ajo.”

Ella sonrió apenas.

“Falta pan del bueno.”

“Pues vamos a comprarlo.”

“¿Ahora?”

“Ahora. Pero despacio.”

Se puso el abrigo.

En la escalera se agarró a mi brazo.

Poco.

Casi nada.

Pero lo suficiente para que yo entendiera que quizá llevaba años queriendo hacerlo.

Fuimos a la panadería del barrio.

Mi madre caminaba despacio.

Muy despacio.

Y por primera vez en mucho tiempo, yo no aceleré.

Al pasar junto a un portal, se detuvo.

“Ahí vivía una vecina que siempre te daba caramelos.”

Yo no me acordaba.

Ella sí.

Mi madre seguía guardando trozos de mi infancia que yo había perdido sin darme cuenta.

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