Parte 2: La verdad que mi padre se llevó a la tumba

Me quedé helada.

—¿Quién es tu padre?

Valeria sollozó antes de responder.

—Mauricio Ferrer.

El hombre del traje oscuro.

El hombre que había acompañado a Ricardo aquella mañana.

El hombre que aparecía en la fotografía con mi padre.

De repente, todas las piezas parecieron encajar y, al mismo tiempo, formar un rompecabezas todavía más aterrador.

—¿Estás diciendo que eres hija de Mauricio Ferrer?

—Sí.

—¿Y Ricardo lo sabía?

—Desde el principio.

Me agarré al respaldo de una silla.

—Entonces ¿por qué estás con él?

Valeria tardó varios segundos en contestar.

—Porque creí que me amaba. Y porque él me prometió que, cuando consiguiera los documentos, podríamos irnos lejos y empezar de nuevo. Me dijo que tú conocías la situación, que estabas de acuerdo con el divorcio y que solo faltaba resolver unos asuntos económicos.

Cerré los ojos.

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