La mentira no tenía fin.
—¿Y qué pasó?
—Anoche escuché una conversación entre Ricardo y mi padre. Discutían por la carpeta. Mi padre le dijo que no podía seguir ocultando lo que ocurrió hace dos años.
Sentí un frío profundo recorrerme la espalda.
—¿Qué ocurrió hace dos años?
Valeria comenzó a llorar con más fuerza.
—La noche en que murió tu padre, Ricardo estaba en su casa.
Me quedé sin aire.
Mi padre había muerto después de una complicación médica inesperada. Siempre me habían dicho que Ricardo había llegado al hospital cuando ya era demasiado tarde.
Pero Valeria acababa de decir que estuvo en casa de mi padre aquella noche.
—Eso es imposible —susurré.
—Tengo pruebas.
—¿Qué pruebas?
—Una grabación. Mi padre la guardó porque Ricardo lo amenazó. En ella se escucha a Ricardo discutir con tu padre y hablar de unos documentos que necesitaba antes de que Ernesto pudiera entregártelos.