Me temblaban las manos.
—¿Por qué me llamas ahora?
—Porque anoche Ricardo descubrió que yo había copiado los archivos. Me dijo que si no le entregaba todo, me quitaría al bebé y haría que mi padre me encerrara en una clínica. Me escapé esta mañana.
—¿Dónde estás?
—No puedo decírtelo por teléfono. No sé si me están vigilando.
—Valeria, necesito saber la verdad. ¿Mi padre murió por culpa de Ricardo?
Ella guardó silencio.
Y aquel silencio fue más aterrador que cualquier confesión.
Finalmente, respondió:
—No sé si Ricardo causó su muerte, Mariana. Pero sé que estaba allí cuando ocurrió algo que nunca te contaron.
Escuché una puerta cerrarse al otro lado de la llamada.
Valeria contuvo la respiración.
—Tengo que irme. Si no vuelvo a comunicarme contigo, busca el nombre de una empresa llamada Horizonte Azul. Está vinculada a los documentos que tu padre escondió.