Parte 2: La verdad que mi padre se llevó a la tumba

¡Espera! ¿Dónde puedo encontrarte?

—No confíes en nadie que te diga que Ricardo viajó solo.

La llamada terminó.

Me quedé inmóvil en medio de la sala.

Horizonte Azul.

El nombre no me decía nada.

Hasta que recordé la fotografía de la playa que Valeria había publicado aquella mañana.

En una esquina de la imagen, apenas visible detrás de la mesa, había un letrero azul con las palabras «Horizonte Azul Residencial».

La casa de Cancún no era simplemente un refugio para los amantes.

Podía estar vinculada con el mismo entramado de empresas que mi padre había investigado.

Y, si Valeria decía la verdad, Ricardo no había huido para comenzar una nueva vida.

Había huido porque alguien estaba a punto de descubrir la suya.

A la mañana siguiente, Laura y yo revisamos la información disponible sobre Horizonte Azul. También entregamos a las autoridades los mensajes amenazantes y la documentación que podía ayudar a esclarecer las operaciones financieras.

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