—No dejes a Valentina con ella.
La frase cayó como una sentencia.
Tomé a nuestra hija de la cuna, preparé una pañalera y pedí a una enfermera de confianza que nos acompañara al hospital. Antes de salir, entregué a mi madre una maleta vacía.
—No dejes a Valentina con ella.
La frase cayó como una sentencia.
Tomé a nuestra hija de la cuna, preparé una pañalera y pedí a una enfermera de confianza que nos acompañara al hospital. Antes de salir, entregué a mi madre una maleta vacía.