Una madre devolvió la leche de su bebé por falta de dinero… y un desconocido cambió sus vidas para siempre

Seis meses después de aquella noche en el supermercado, Mariana se mudó a un departamento un poco más amplio, en una zona más tranquila y cerca de su trabajo.

Alejandro quiso pagar el depósito.

Mariana aceptó únicamente bajo una condición.

—Será un préstamo.

—No necesito que me lo devuelva.

—Pues tendrá que acostumbrarse a recibir transferencias pequeñas durante mucho tiempo.

Él sabía que discutir era inútil.

—De acuerdo.

Mientras organizaban cajas en el nuevo departamento, Mariana se quedó mirando a sus hijas.

Sofía construía una torre de bloques.

Valentina dormía cerca.

—Nos cambió la vida —dijo Mariana.

Alejandro negó.

—Usted consiguió el trabajo.

—No hablo solamente del dinero.

Lo miró.

—Cuando lo conocí estaba empezando a pensar que todo iba a salir mal. No sabía cuánto tiempo podría seguir resolviendo una emergencia tras otra.

Alejandro guardó silencio.

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