Mauricio tuvo que regresar temporalmente con sus padres.
La historia del supuesto departamento que recibiría después de cuidar a la abuela Amalia tampoco resultó como Teresa había prometido.
Semanas después descubrieron que Amalia había firmado años atrás un testamento en el que dividía sus bienes entre sus tres hijos.
Teresa no tenía facultad alguna para prometerle el departamento completo a Mauricio.
Cuando él lo supo, enfrentó a su madre.
—Me dijiste que sería mío.
Teresa respondió que pensaba “convencer” a sus hermanos más adelante.
Toda aquella operación que había puesto en riesgo su matrimonio ni siquiera se sustentaba en una herencia real.
Valeria y Misael, por su parte, tuvieron que volver a rentar.
Durante un tiempo culparon a Daniela por todos sus problemas.
Sin embargo, al no tener otra salida, Misael aceptó horas extras y Valeria comenzó a vender pasteles por encargo.