—Rodrigo puede recoger sus cosas mañana con alguien presente.
—¿Qué cosas? —gritó él—. ¡Yo vivo aquí!
—Vivías aquí conmigo. Ya no quiero seguir casada contigo.
Yolanda abrió los ojos.
—¿Por una cena?
—No es por una cena. Es porque ustedes planearon sacar dinero de mi cuenta sin decírmelo. Primero para la fiesta y luego para una camioneta.
Rodrigo se quedó pálido.
—Revisaste mis mensajes.
—Encontré lo que necesitaba encontrar.
—Eso es una invasión a mi privacidad.
Fernanda soltó una risa seca.